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Si no se preocupa de su reputación, puede que penda de un hilo

Entiendo que quienes no viven el día-a-día de la red les puede sonar incluso raro, pero se está convirtiendo en una forma habitual de ataque a las marcas: la suplantación de su identidad, incluso la emisión de mensajes publicitarios, como si realmente fueran ellas quien las publican. Aunque pueda resultar increíble y kafkiano, créame: no lo es.


Es el caso del último capítulo de una marca automovilística muy importante. Alguien soltó un spot de la marca como si realmente hubiera sido ella. Y lo puso en circulación en el canal Youtube, como habitualmente también lo hace la auténtica, con una producción muy cuidada y afín a la realidad, con mucha credibilidad formal. Su disonante mensaje, contrario a los principios de dicha compañía, hace que uno cuando lo ve, se sorprenda. Unos pocos no irán más allá. Pero unos muchos, verán la pieza y pensarán que la marca ha apostado por una línea de comunicación diferente y bien seguro se llevarán una mala impresión sobre ella. Aquí está el efecto fraudulento del trabajo.

Sin ninguna duda, estas prácticas afectan a su reputación. Ponen un mensaje publicitario en boca de quien no lo emite, perjudicándole a todos niveles; ganando una notoriedad que resta más valor que no le suma. Es un ataque sin paliativos que los usuarios deberíamos:

  • siempre contrastar en web oficial / corporativa (sea porque lo han detectado, o simplemente porque si es una campaña activa, debería de estar referenciada en algún sitio de su site) y asegurarse que realmente el mensaje es auténtico
  • denunciar los hechos en un sitio (hoy inexistente) donde este tipo de prácticas fueran investigadas y penalizadas, demostrado el fraude

Nuestro mundo avanza hacia un sistema de autoregulación democrática (un crowdregulation), donde los propios usuarios daremos credibilidad, o no, a las iniciativas. Si queremos garantizar las libertades online, nosotros mismos deberíamos poder autoregularnos.

Pero mientras tanto, tendremos que seguir monitorizando para estar alerta de posibles oportunidades, y evitar las crisis que se nos presenten.

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Escucha, luego existe

Desde que el pasado abril de 2009, vivimos en directo la crisis online de Domino’s Pizza, un desagradable capítulo no deseable para ninguna organización, los que vivimos y trabajamos en la red conocemos el valor de la anticipación a este tipo de situaciones, y que cada vez más empresas están orientando sus estrategias hacia la prevención de estos capítulos.

El caso concreto de Domino’s, les cogió con una presencia online basada en su web corporativo. Personalmente, desconozco por qué hasta ese momento no habían invertido en sociabilización digital (quizá por desconocimiento, quizá por infravaloración del medio, quizá por desfocalización, quizá por falta de visión), pero a raíz de los hechos, hoy es una de las compañías que más respeta la cultura 2.0 y usa adecuadamente los medios sociales con total integración en su cultura corporativa (factor clave e imprescindible para el éxito 2.0).

El último ejemplo público y manifiesto de su actuación estratégica es la publicación de un interesante micro-vídeo-documental donde explican cómo escuchan a sus clientes, desde la monitorización a los focus groups, para mejorar su producto.

El simple hecho comunicativo de explicar su trabajo de mejora a través de esta producción colgada en Youtube, les ha reportado 570.000 visualizaciones –hasta hoy–, 1900 comments generados y múltiples menciones en twitter bajo el hashtag #newpizza.

Está claro que las empresas y organizaciones están cambiando tanto la manera como se comunican con sus clientes (actuales y potenciales), como los códigos y canales que usan para contactar con sus públicos. Lo que podemos aprender de Dominio’s, y su presidente Patrick Doyle lo manifiesta, es su corrección en la trayectoria de su actitud y la correcta adaptación a los medios donde saben que se encuentran sus consumidores.

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El deber de atender, en estado de crisis, también está en twitter

Este pasado mes de diciembre’09, la compañía ferroviaria que explota la línea del Canal de la Mancha, que une París con Londres, tuvo un percance con uno de sus trenes. Uno de sus combois quedó atrapado dentro del túnel, con más de 2.000 pasajeros en su interior. Permanecieron parte de una noche encerrados, y a la mañana siguiente algunos fueren evacuados en sucios vagones de trenes de transporte, según cuenta un testimonio en Telegraph.

Pero si lo trato aquí, no es sólo porque es evidente que existe un cierto parecido con algunos tristes capítulos de nuestra administradora de infraestructuras ferroviarias, sino porque también Eurostar falta al deber de atención via twitter a sus clientes, aún estando su cuenta y publicando anuncios de sus billetes durante el incidente! Algunos de sus clientes twittearon, dentro de lo que su cobertura les permitía, su estado de cautiverio dentro del túnel y relataron la desagradable situación. Algunos de estos tweets escenificaban cuadros tan lamentables como bebés sin comida ni agua.

La compañía eludió informar en todo momento vía twitter, desaprovechando la oportunidad que le permitía la plataforma de atender a tiempo real a los viajeros (lo máximo fue un tweet referenciando un post de disculpas más tarde). Es más, la cuenta twitter de la empresa que muchos tomaron como oficial resultó ser una cuenta fake! (ahora deshabilitada). Una muestra más de la falta de anticipación de su departamento de comunicación. La primera información que se publicó, en twitter, debidamente fue al cabo de 17h para decir que consultaran en el website corporativo de la compañía.

Para poner la guinda a la crisis, en el boletín mensual que la organización manda a todos sus clientes a final de mes, les animaba a regalarse un viaje estas navidades con al compañía; y evidentemente, sin mencionar el trágico suceso para nada.

[fuente: TechcrunchUK]

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¿Se imagina la fuerza de ventas de su empresa apoyada por toda su plantilla?

twelpf

Esto es Twelpforce, el nuevo concepto ideado por el distribuidor de productos electrónicos BestBuy. La iniciativa es tan sencilla como impresionante y enorme. Un programa de reclutamiento (voluntario) interno (con acurado proceso de selección) para los trabajadores de BestBuy les ofrece la posibilidad de formar parte de su propia red de asesoramiento y recomendación de los productos de la marca. Como comenta Pete Blackshaw (vicepresidente de Nielsen online) en su último articulo en AdAge, no hay nada como ”un ejército de 2.200 empleados respondiendo a preguntas y resolviendo problemas de clientes, como una fuerza colectiva de los mejores profesionales”, a través de twitter, actuando de manera autónoma y viral.

Si consideramos que nuestros colaboradores internos son el bien más preciado de una compañía que vive de la prescripción y las ventas, quién mejor que los propios empleados para acelerar el proceso de decisión de los usuarios online a comprar los productos que vende su propia compañía.

El sistema presenta grandes novedades, que merecen atención en:

  • plantea una nueva manera de hacer marketing a través de las prescripciones libres de los propios empleados de la compañía, a través de sus cuentas twitter personales (y agrupadas en Twelpforce, maximizando la capacidad de contacto con clientes potenciales, debido a la gran diseminación de su propio personal en la red
  • consigue una buena sinergia online y offline debido a la aportación de ideas USP (Unique Selling Proposition) para la realización de mensajes publicitarios televisivos de gran precisión, originados en las conversaciones en internet entre los usuarios y los empleados reclutados
  • mejores relaciones marca <-> consumidor gracias al contacto directo entre comprador y empleado, quien ha asesorado y guiado al consumidor a la compra; quien luego sigue con el servicio de postventa de confianza
  • como ningún argumento es más fuerte que la recomendación, TwelpForce está consiguiendo buenos resultados ya en los primeros 6 meses de implantación en la compañía

Es evidente que la innovación de la campaña no está falta de vacíos ni riesgos (ahora mismo se me ocurren: confusión con los horarios laboral/personal, qué comisiones se lleva el empleado sobre ventas (trazabilidad de la venta), cómo gestionar los enfados con antiguos trabajadores (y falsos asesores ;-) ), la gran rotación de empleados entre empresas de este sector retail, medición de la implicación de este personal, etc.), pero sí que abre un nuevo horizonte en la utilitzación de los medios sociales como canal de contacto con clientes actuales y potenciales; y por qué no decirlo… también para animar las ventas:-)

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Google SideWiki, el verdadero cambio cultural

Comentaba hace unos pocos posts la obra de ingeniería relacional que suponía el SideWiki para la nueva cultura de la libertad opinativa online, y que da un nuevo paso de gigante en la cultura 2.0 que ya empezábamos a comprender.

A medida que voy teniendo contacto con más personas, y voy probando la herramienta, veo cuán importante avance conceptual y ejecutivo supone (y supondrá) para todos. Incluso hablándolo con profesionales de la comunicación y el marketing alucinan con las posibilidades, aún incipientes del Sidewiki, pudiendo evolucionar rápidamente hacia una minería de datos brutal para Google sobre las opiniones de los internautas sobre cualquier sitio viviente.

Con SideWiki, Google ha declarado la independencia entre los usuarios y los websites (unilateralmente), quieran o no abrir espacios sociales en sus estancias digitales. La emancipación de las creencias e ideologías individuales y colectivas pueden verse ahora publicadas en cada sitio web, desprovistas de control alguno por parte de los agentes que hasta ahora administraban un absolutismo territorial sobre el espacio abierto a la palabra, al debate, a la crítica: los webs. Con el SideWiki este poder lo copará Google, generando del nada un todo que bien seguro nos dará mucho que hablar, y que el buscador capitalizará toda esta base de conocimiento democrático hacia sus arcas de posicionamiento reputacional para que cuando busquemos un criterio (una marca, un producto, el nombre de una persona) los resultados obtenidos puedan verse directamente afectados por las opiniones que haya colectado de varios sitios a través de sus wikis.

Pero esto, creo que es suficientemente importante para otro post ;-)

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Reputación online, un concepto clásico hoy de rabiosa actualidad

De acuerdo con los conceptos que define Miguel en su post sobre el debate existente sobre el qué es y no es Reputación online: su (1) investigación, (2) monitorización y (3) gestión, no dejan de ser tres conceptos que evidencian el comportamiento sensato que debería tener cualquier organización dentro o fuera de internet.

¿Conocería usted a alguien que emprendiera un proyecto sin antes investigar su viabilidad con un estudio de mercado? [investigación]
¿Cree que una empresa puede mantenerse competitiva sin conocer la estrategia comercial usada por sus competidores? [monitorización]
¿Cuánto tiempo le da a una organización que no atiende a su cuenta de resultados? [gestión]

Cada una de estas cuestiones totalmente tradicionales, offline y de la vieja escuela pueden trasladarse hoy en una estrategia online, vanguardista y de última generación, con las denominaciones actualizadas al nuevo formato, y que desde tan sólo unos meses hacia hoy, han venido a más.

La reputación online es pura percepción de usuario, producto de una ecuación técnico-relacional de resultado completamente variable en función su receptor.

  • pura percepción: sólo importa lo que parece, no lo que realmente es. La percepción está basada en entradas en buscadores, comentarios, posts, fotografías, vídeos o cualquier tipo de información referente al objeto de valoración reputacional, que influyan en la proyección mental del (digamos) reputador (permítame el vocablo).
  • usuario: en un primer grado, sólo afecta a personas que acceden a internet, mediante cualquier terminal conectado a la red (usuarios), y accediendo a la información determinada. En un segundo grado, estos usuarios expandirán el círculo de conocimiento de su valoración hacia sus contactos, y puede que éstos a los suyos (buzzing).
  • producto de una ecuación: cada usuario mezclará (1) la información encontrada online sobre el objeto de valoración reputacional con (2) sus múltiples valoraciones y creencias anteriores, y sacará su propio juicio de valor sobre ese objeto de valoración reputacional justo en ese momento. En tan solo unos segundos, ponderará toda la historia y acciones de una persona u organización en un instante, muy probablemente delante de un ordenador (o dispositivo móvil conectado a internet).
  • ecuación técnico-relacional: la fórmula a través de la cual cada individuo juzgará la información que se le presente, conjugará (1) información puramente técnica: posiciones en resultados de búsqueda (SERPs), quizás de distintos motores; y también (2) informaciones llegadas de sus propias relaciones online –y ajenas– encontradas en los espacios opinativos y relacionales que merezcan su credibilidad.
  • reputación: sumatorio de factores anteriores + proceso individual de valoración, dando por resultado: aprobado o suspenso; determinante para el progreso de una elección de compra o creencia ideológica con una persona, organización, producto o marca.
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Sufrir una crisis online no es un juego de niños

CottonCrisis

La australiana Cotton On, fabricante de camisetas de algodón, fabrica ropa para adultos, niños y bebés. Uno de sus atractivos comerciales para diferenciarse de sus competidores es ofrecer algunos de sus productos, concretamente en la línea para bebés, con eslóganes claramente llamativos y que evoquen al equívoco. Esta técnica marketiniana, ya utilizada por otras marcas en otros ámbitos conceptuales, Cotton On raya la línea implícita de la susceptibilidad de una mayoría. Entre esta mayoría, tan sólo una persona les mandó un correo electrónico pidiéndoles explicaciones por una de sus provocativas camisetas, y la respuesta de la compañía, completamente rígida en su línea, no tocó una coma. Y le costó una crisis…

A primeros de setiembre, Cotton On recibe un email de una usuaria, que había visto uno de sus productos, pidiéndoles que le dieran una explicación por poner en una camiseta de bebé el eslogan “They shake me”. La usuaria aludía a una clara referencia (apología con toque de sarcasmo) al maltrato de bebés que han sufrido algunos por parte de sus padres. Hay que decir que la marca tiene perlas como “I’m a tits man”, “Boobies make me smile” o “I’m living proof my mum is easy”.

Elisabeth, una lectora del portal Mamamia, contó la historia en su web con pelos y señales, publicando el relato, con los mails incluidos, sin perder detalle alguno, justo en un canal donde se concentra su hot target. El post, leído por más de 8.000 suscripciones, tuvo 397 comentarios y fue retweeteado 294 veces. Aún así, con esta presión mediaticosocial, no dio ninguna explicación de los hechos en los medios en que se originó su crisis, dejando que su propio público (padres y madres –sobretodo–), sus clientas, expandieran la notícia, y conocieran un lado más de la simpática personalidad de la marca. Su twitter no dejo de publicar promociones y ofertas comerciales, mientras toda su comunidad le pedía explicaciones suscribiendo la queja de Elisabeth mediante un #hashtag. Cotton On no monitorizaba el chubasco que le estaba cayendo en el mismo canal.

Unos días más tarde, Cotton On emitía un comunicado oficial en prensa exusándose de sus eslóganes alegando que tenían demanda. El caso es que dijo que acabaría retirando las camisetas que denunció la usuaria.

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Grandes marcas, grandes faltas

RalphLauren(ir)responsables

Un polémico anuncio gráfico de Ralph Lauren (photoshopeando a una modelo sin necesidad) desata una polémica en la red, iniciado en un post de un conocido blog, y termina (mal) con un comunicado de la marca, asumiendo que se había pasado con los retoques. Aún así, no ataja las críticas en la red, ya que no menciona –ni de refilón– los medios donde se origina el conflicto: los blogs, ofreciendo al público online, en estos momentos, unas cualidades de la marca nada deseables de lucir en público (orgullo, inflexibilidad, arrogancia).

Las grandes marcas continuan cometiendo grandes faltas, que podrían evitarse con tan solo unas dosis de humildad y sinceridad y un poco de entendimiento de cuáles son las claves de esta internet social, que a demás de maximizar su impacto en la red (y sentirse más cómodos en ella), evitarían algún que otro efecto Streisand.

Gracias a Manuel de MangasVerdes para reportar estos casos de interés tanto corporativo como social.

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¿Contra qué nos enfrentamos para mantener de pie la reputación de un cliente?

platosChin

 

Siempre suelen ser comentarios de alguna persona que está out-of-the-box de nuestra actividad. Y pasó este fin de semana pasado. Sentados tranquilamente, en una terraza cerca un bonito lago ;) , habiendo conseguido desconectar (casi) del todo del flujo laboral cuotidiano, cuando un amigo, que está en otro sector completamente alejado, incluso, al de la comunicación, irrumpió, en una breve alusión a nuestro trabajo: ‘pero vosotros, ¿a qué os enfrentáis para mantener de pie la reputación de un cliente?’ me quedé frito sobre la silla. Pero sí que me dio pie a nombrar algunas de las criaturas digitales con las que batallamos diariamente en la red:

 

       –  clientes descontentos con el producto o con el trato de la compañía

       –  ex-empleados furiosos

       –  usuarios solidarios con las causas ajenas

       –  usuarios que se apuntan a cualquier movida que les motive lo suficiente (sin vinculación alguna con el sujeto u objeto de la crítica)

       –  algún que otro competidor con piel de usuario

       –  trolls que buscan divertirse induciendo al caos y al desorden en comunidades

 

Todos ellos son individuos digitales que publican, en blogs, webs, foros y todo tipo de espacios virtuales, contenido contrario a los intereses de la compañía. Independientemente de la veracidad de estas apariciones negativas (aspecto que se tratará a parte con la organización para intentar resolver de forma efectiva estas informaciones críticas), esta clase de comentarios afectan de manera directa a la reputación online de la compañía, canibalizando su imagen corporativa cara a otros usuarios que buscan criterios relacionados con el universo de la empresa, y caen en dichas entradas por su alta visibilidad orgánica en SERPs con keywords de nincho, o por acudir a un espacio específico de publicación de opiniones sobre terceros.

 

En definitiva, lidiamos en medio de unas hordas de informaciones y actitudes contrarias a la organización, y a veces también, a las propias normas (implícitas) de conducta interpersonal (respeto, verdad), que se me antojan como platos chinos a mantener de pie, sin que se rompa ninguno…

 

[photo by luchitomario]

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Manual de crisis ejecutivo (II): buscando la recuperación óptima del conflicto

Cuando estalla la crisis, el trabajo hecho en prevención hasta ese momento va a resultar clave para su detección, gestión, resolución y retorno a la normalidad.

Pero, cuando estamos en el ojo del huracán, no sólo es importante salir cuanto antes, sino también de qué manera lo hacemos, ya que la forma en que se haga marcará fuertemente nuestra personalidad de marca y pondrá el punto de partida a la nueva situación de ‘normalidad’ post-crisis.


1)    detección

este factor de alerta es el paso fronterizo entre la tranquila etapa de prevención y la agitada situación de crisis. Tiene mucho que ver con la monitorización que hagamos en los distintos entornos de medios online: sean blogs, foros, comunidades, webs de opiniones y críticas, comments en plataformas colaborativas, actualizaciones de estado, grupos contrarios en redes sociales, etc.

Habrá que programar las alertas necesarias para ser notificados puntualmente de la aparición de estas informaciones (contrarias a los intereses de la compañía), y que todas pueden ser foco de conflicto.


2) gestión

siendo conocedores, a tiempo, de quién dice qué sobre su organización, en un determinado lugar de la red, el rápido manejo de lo que hagamos con esa información determinará su evolución para bien o para mal. En función de cuál sea el post, comentario, aparición, mención, opinión, queja o alusión; nuestra respuesta tendrá que ser una u otra. En cualquier caso, la calma, la humilidad, sinceridad y disposición positiva para ayudar serán las mejores compañeras en este punto muy crítico para el progreso del conflicto.


3) resolución

si por la razón que fuere, la crisis ha proseguido: el(los) usuario(s) se ha(n) organizado, ha habido un efecto llamada (Straisen), ha trascendido a más medios online y offline, etc; se deberá proseguir a la búsqueda de la resolución del conflicto cuanto antes con una de las 4 estrategias principales de salida:

(a)   el silencio, en offline, se aconseja si la implicación con la crisis es marginal, aunque es mal considerada por los medios y la opinión pública, por percibirse como ocultación de información. Y no nos engañemos: si los medios no se les sirve información ‘oficial’, pasarán a buscarla en fuentes no-autorizadas), y aún puede ser peor. En online, continúa siendo una estrategia peligrosa

(b)   la negación podría ser una opción, aunque a día de hoy, nada aconsejable, ya que con el sistema informativo vigente existe una probabilidad muy alta de conocer detalles ocultos que crearían un impacto público mayor que los conocidos

(c)   la sinceridad total o confesión de los hechos ayudará a conseguir complicidades con los medios de comunicación (electrónicos, blogs de referencia, líderes de opinión). Una buena gestión de la sinceridad y la aceptación racional de responsabilidades, nos tendría que llevar a buen puerto

(d)   transferir responsabilidades a terceros puede funcionar a corto plazo: focalizar el problema a un directivo o colaborador, culpar a un proveedor, etc. Habrá que tener en cuenta que al final, la opinión pública exigirá una responsabilidad por parte de la organización, haciendo frente a la crisis y no sólo a través del cabeza de turco que se haya sacrificado


4)    retorno a la normalidad

una vez las aguas vuelvan a su cauce, la tensión mediática disminuye su presión, y el(los) usuario(s) haya(n) obtenido el objeto de su enojo (problema con un producto, choque con una de las políticas de la empresa…) habrá que evaluar globalmente el impacto de lo sucedido (informe de daños) de los activos relacionales y de imagen percibida de los individuos digitales. La imaginación tendrá un papel destacado en cómo conseguimos obtener ese inventario de opiniones de terceros sobre nuestra marca, sin que se vean forzados a ofrecer sus pensamientos a la compañía.

Volveremos al monitoreo (que habrá sido continuo durante todo el período del conflicto) ahora sosegado, viendo qué acciones podemos proponer a la comunidad que ayude a restaurar la situación de salida y recomponer lo que se ha perdido por el camino.


BONUS: No hay que olvidar que el usuario tipo de internet es un ser humano que actua solo, ante su ordenador, apoyado por miles de semejantes, que sumados vertebran un nuevo crowdbeing indomable por ninguno de ellos por sí solo; que a su vez obedece a unos difíciles objetivos colectivos a modo de rebaño. Objetivos que pueden responder a fines de una enorme sensibilidad o de una crueldad inhumana.


Cuando mejor retomemos esa nueva situación de normalidad, mayor continuará siendo el capital de imagen que conservaremos en las arcas de bienes intangibles de la compañía.


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