Cuando hablamos de empresa en red aún puede haber quien lo visualice únicamente como una organización que tenga Twitter, mantenga un blog y/o tenga perfil en LinkedIn (por dar un ejemplo). Realmente el concepto de que una compañía esté en red implica bastante más que esto.

La empresa en red entiende que vive un modelo de organización absolutamente distinto al que había hace aún muy poco tiempo, anterior a la actual ‘cultura de la web 2.0’. Y es que no hay para menos! Tres puntos clave, de igual importancia, de esta nueva etapa en nuestras vidas son:

  • la visibilidad de relaciones aumentadas. Uno de las condicionantes que más impacto está teniendo en esta web 2.0 de fans, followers, amigos y contactos es que son públicos! nunca antes habíamos conocido con tal exactitud con qué personas y otras empresas se relacionaba una organización. Hoy basta con ir en su LinkedIn o repasar los comentarios de su blog, y verá qué simpatías levanta y a quién. Repasando el timeline de su Twitter corporativo verá con qué otras empresas se tutea y colabora; y en su Facebook quizá descubra cuáles de sus consumidores son los más fieles y cuáles los más críticos. En época anterior (no más de 4 años) esta información residía en absoluta confidencialidad cerrada sólo para algunos cargos directivos de la compañía. Hoy, cualquier persona/usuari@ tiene acceso total a ello. Y hay que manejarlo con acierto.
  • la digitalización de informaciones y relaciones. Guste o no, ya todo es digital: su marca, su empresa, sus directivos, sus clientes, proveedores, sus competidores, espectadores y opinadores varios que valorarán su actividad sin pedirles… A nuestra realidad ‘analógica’ se le ha sumado una segunda dimensión que coexiste paralela a la de toda la vida. Y viendo las dos, la verdad es que no es ninguna ‘carga extra’, más bien lo contrario. Conforma una gran oportunidad que no se nos va a dar jamás: definir exactamente quién y cómo queremos ser, con el añadido de que lo que se defina en esta dimensión digital se heredará en la otra dimensión ‘analógica’. Con esta digitalización, conseguirá identidad y posicionamiento frente a los demás, internacionalidad de su actividad deslocalizándola de barreras locales, desincronización de los tiempos de información y relación con sus interlocutores, respuestas y soluciones inmediatas a problemas ‘internos’, conocimiento acerca de sus clientes, consumidores, simpatizantes.. y detractores, inmediatez y trazabilidad de mensajes, ubicuidad de recursos, accesibilidad y un largo etcétera.
  • nuevos valores. Internet (y el trabajo en red) lleva consigo toda una cultura de libertad individual y respeto colectivo, compartición de recursos propios y ajenos, colaboración multilateral y multisoporte en red, bidireccionalidad de relaciones.. y demás; que favorece el progreso sin limitaciones, contando con la ayuda de una comunidad que no espera más que lo que uno pueda también aportarle.

Estos tres puntos pivotan sobre tres ejes cardinales, desde los que se construye (y explica) este nuevo escenario: personas, contenidos y soportes. De hecho, y de aquí el motivo de este post, de estos ejes y el desarrollo de este nuevo escenario del negocio online, lo hemos compilado en el curso de la Business School de la UOC en el que participo como profesor, junto a Javier Velilla y Roberto Carreras, Gestión de empresas en entornos digitales.

[imagen de @armano en uno de sus últimos TED]

[11-10-19] Post en catalán en el blog Expliquem el futur de la Generalitat de Catalunya

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Francesc Grau

Obrero de la comunicación y relación entre personas

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