Quizá sea la única principal asignatura pendiente de internet: salvaguardarse del engaño. Aun así, cuando hablamos entre compañeros o clientes, siempre les saco el ejemplo que en la vida real también pueden engañarte. Pero todos somos conscientes del cobijo que representa para el malechor, poder actuar con casi la total seguidad de no poder ser descubierto (también sabemos que puede llegar a localizarse un individuo que cometa una falta suficientemente grave como para que valga la pena la investigación, y su consiguiente detención). Pero aún hoy, internet actúa como velo ocultando muchas identidades. Identidades que atentan contra el honor y la verdad de persones, empresas e instituciones, quedando aquellas impunes por sus delitos, más o menos pequeños, pero ahí están.

Por este motivo, creemos que hay que fomentar el aprendizaje de los menores en las TIC, y enseñarles cómo hay que interactuar en la red, aprendiendo a leer y a discriminar las informaciones auténticas y veraces, de las falsas y leoninas.

Aún así, falta mucho por hacer, y, al igual que aún hoy no sabe leer bien la televisión, habrá quien nunca sepa leer los mensajes de internet.

Ayer por la mañana, navegando en YouTube, me encontré un vídeo, dentro de una cuenta que lleva el nombre de una empresa, en el que se ve a una persona trabajando en una fábrica téxtil. Según lo que está escrito en el about del vídeo, se afirma que lo que se ve es un trabajador ilegal, trabajando en dicha empresa, por la noche y con unos horarios exagerados.

Lo que me sabe mal, como profesional que trabaja en la red, son este tipo de comportamientos de tirar la piedra y esconder la mano. Si realmente hay quien obliga a ejercer este tipo de prácticas en su casa, hay que recurrir a la ley. Si no, uno no puede subir un vídeo un buen día, y esperar a que pase algo, porque no va a pasar nada, ya que el vídeo no está firmado por nadie, y sin un autor que responda de su acto, esto no sirve más que para ensuciar el mal posicionamiento de la empresa en buscadores, pero el pobre hombre (si es así), sigue trabajando sin descanso.

Internet tiene que ser tal y como es: libre. Pero la libertat también tiene precio, y es la valentía de dar la cara para ejercerla, y no escudarse detrás del anonimato. Vamos, como en la vida real.

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Francesc Grau

Obrero de la comunicación y relación entre personas

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