¿Estás legitimado a publicar la imagen de los demás?

solo_digital

Aún no hay perspectiva de las consecuencias vitales de los efectos digitales de toda una vida entera. Los conejillos de indias van a ser nuestros hijos, la denominada Generación Z. Ellos experimentarán la sensación de poder buscar y encontrar referencias de su propia vida (y la de los demás) con solo un clic (ya sea buscándolo en un buscador, en una red social, o automáticamente desde algún gadget endiablado como unas GoogleGlass ;-)

Conceptos como huella digital, reputación online, legado digital.. van apareciendo cada vez más y ganan importancia en nuestra sociedad, cada vez más preocupada por los efectos de la sobreexposición personal en la red. Sólo hay que sacar la cabeza en Facebook, o en Twitter, o en Instagram, o en Flickr, o en Google+, o en Foursquare, o en Vine.. para comprobar la alegría que hay en publicar auto-imágenes o fotografías de los demás, con o sin su consentimiento. Y centrándome en las que no se tiene el consentimiento tengo que entrar en el incómodo terreno para muchos que son las fotos de sus hijos.

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Francesc Grau

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Google Sidewiki nos invita a lanzarnos

swikigoo

Cuando llegaron los primeros síntomas de dospuntocerismo en la web, con algunos foros i weblogs, se empezó una carrera imparable hacia la equiparación del poder entre (1) la unidereccionalidad de las webs corporativas y (2) lo que sus visitantes y usuarios pensaban sobre ellas y sus contenidos. Aquello sólo fue muestra de lo que iba a llegar. Siguieron las plataformas con tecnologías web 2.0, las redes sociales y comunidades diversas aparecidas espontáneamente por parte de los internautas, quienes se organizaban y estructuraban para dirigirse a favor y en contra de lo que las marcas les proponían, dentro o fuera de la red (este detalle, también lo encuentro importante). Pero lo mejor estaba por llegar.

Estas plataformas sociales, permiten abrir el diálogo entre organizaciones y sus públicos dentro de sus entornos: blogs, facebook, twitter, youtube, ciao, swotti… (largo etcétera); es decir, dentro de dichas plataformas a modo de comentarios y diálogos esparcidos por múltiples espacios en internet. Y entonces, quizá en el mejor de los momentos de ebullición del estado de opinión, aparece Google con su herramienta definitiva: el sidewiki. A mi modo de ver, es una maravilla de la maquinaria relacional online, es el gadget por excelencia, sobretodo, para el usuario; y que realmente obliga a los propietarios/administradores de websites a salir a pecho descubierto a conversar con sus públicos online, exponiéndolos al mismo nivel a unos y a otros. Con esta herramienta funcionando, ya nadie puede encerrarse tras su muro digital e evoca  a todo el mundo a salir a participar.

Conceptualmente, Google sidewiki lo veo, en cierta manera, como una vuelta a los orígenes: la muestra definitiva que vivimos en una comunidad global viva que tiene mucho que decir. La libertad de cualquiera de poder decir lo que piensa con independencia del beneplácito del oidor. De las opiniones libres de polvo y paja, sin posibilidad alguna de optimizaciones ni intervenciones de terceros (y ya han aparecido los primeros miedos corporativos, entiendo que totalmente justificados).

También quiero manifestar la inquietud que todo esto representa y que, sin duda, será un reto para el macro-buscador, quien veremos cómo se las arregla para gestionar un anarquismo opinativo, que garantice unas reglas claras de juego, con los parámetros (para mi necesarios) del respeto e identificación verídica.

Pongo mucha confianza en esta potentísima herramienta, que aquí iremos comentanto y desgranando a medida que vaya progresando su definición y usos.

Francesc Grau

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6 ataques que puede sufrir tu marca

hacking.jpg

Igual que es bueno saber qué podemos hacer para sumar valor a nuestra marca, también debemos saber qué le puede restar. Si somos suficientemente proactivos y nos intentamos resguardar avanzándonos a posibles ataques con estrategias preventivas, el golpe será mucho más leve.

ciberbulling

igual que con personas, una marca puede ser atacada de manera continuada hasta la saciedad, con informaciones verdaderas o falsas

PROACCIÓN: tener las identidades (canales) suficientes, y con autoridad contrastada, para salir con voz fuerte y oficializada, para desalentar al ciberbuller

dark sites

igual como pasa en un plan preventivo de crisis online (pero aquí con objetivo inverso), se podría programar una dark site para publicarlo en el peor momento posible.

[si que es verdad que para este tipo de acción, la marca objetivo tendría que tenen una exposición pública o popularidad muy alta, si no, el hacker no rendibilizaría sus esfuerzos]

PROACCIÓN: tener los dark sites propios a punto de publicar en caso que sea necesario

phishing

el phisher intenta hacerse con los datos privados del usuario para usarlos en su contra. Es un clásico en las entidades bancarias y sistemas de pago online, aunque también se ha usado para suplantar identidades en medios sociales y sembrar el pánico

PROACCIÓN: tener un buen antispam que frene las peticiones de phishing, y estar atento a no logearse en ningún site no-oficial

brand-jacking

¿tienes registrada tu marca, por ejemplo, en twitter? puede que si no la tienes registrada ya la tenga alguien bajo su poder. Le costó 0€, y ahora puede emitir información bajo tu personalidad de marca.

Esta práctica puede llevarse a cualquier canal social, donde cuaquiera puede ‘hablar’ en nombre de cuaquiera. Una vez más, la regulación y el derecho, por detrás de la realidad!

PROACCIÓN: registrar gratuitamente en los medios sociales más populares el nombre de tu marca para evitar que nadie suplante su identidad. En el caso que cito de twitter, existen sitios donde las empresas pueden registrarse y dejar constancia de su autenticidad

stealth url

registro de dominios similares a tu marca (tanto por ortografía como por semántica), para recoger errores de url, de sentido o beneficiarse de un buen posicionamiento. Puede que contenga la misma marca dentro del nombre, o una variante de la denominación. También es conocido por domain squattingUno de los casos más sonados fue la adquisición del dominio whitehouse.com por una empresa de distribución de materiales para adultos, y no para ser el portal de entrada de la Casa Blanca.

PROACCIÓN: adquirir el máximo de dominios del universo de tu marca antes que lo haga otro

posicionar phantom sites

son sitios supuestamente ‘corporativos’ de una marca, pero óbviamente ‘no autorizados’. Su objetivo es claramente desprestigiar la marca a través de un site falso, aunque parecido a cómo podría ser el auténtico. Normalmente, un phantom site puede ir debajo un stealth url.

PROACCIÓN: monitorizar los contenidos que se publican bajo el nombre de la marca, igual como los parecidos. También será de gran ayuda tener abierto el diálogo en medios sociales con los usuarios, tanto para crear un estado de confianza de relaciones con ellos, como para que nos ayuden (tanto en la detección prematura de estos sites, como en su descrédito)

Todas estas trabas (que en 2008 aumentaron significativamente) para el buen desarrollo de una marca en internet pueden minimizarse si existe un Plan estratégico de presencia online (reputación), y monitoreo a tiempo real de las menciones que se hacen sobre las áreas de interés de tu negocio. Al igual que en ataques offline, no podrás evitarlos todos, pero sí estar preparado para hacerles frente de forma rápida y efectiva posible.

[photo by dreamstime].

Francesc Grau

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Llegan los primeros despidos por comentarios en Facebook

va-fb.jpg A raíz de una notícia en que una aerolínea ha despedido a unas empleadas de la compañía por unos comentarios que publicaron en Facebook, hago un breve comentario en voz alta al respeto.Una red social es un grupo de personas interrelacionadas en un complejo sistema de permisos de visualización y relación. O sea que es francamente fácil que un comentario aparecido en un grupo, en una página o un estado sea visto por alguien, o un contacto de alguien que no pueda gustarle en absoluto.

Cuando hablamos del hecho de ‘publicar’ información, sea donde sea, fuera del contexto de un mensaje privado, ¿a alguien se le escapa que esta información publicada puede llegar a todo el mundo? Si Gutenberg levantara la cabeza…! Y siguiendo en esta línea, Facebook, de momento, no indexa demasiado contenido en buscadores, pero si lo hiciera, como sí lo hace twitter o flickr, aún más motivo para poner atención en lo que se publica.

No querría terminar este breve reflexión sin hacer referencia a la propia actitud personal, a lo que a nuestros actos se refiere. Todo el mundo es libre de hacer y decir lo que le parezca, pero bien que tiene que ser responsable de lo que genere con esos comentarios. Tampoco vamos a redescubrir la sopa de ajo si decimos que si andas criticando a tu empresa, si esas palabras llegan a la persona adecuada, puede que haya consecuencias. ¿O no es así? Entonces, ¿qué esperamos que suceda en una red social, que no deja de ser una réplica de la vida real, pero ubicada en internet?

 

Francesc Grau

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“¿Por qué tienen que citarme en twitter si no ‘estoy’?!” alguien dixit

Antes de estos días de fiestas navideñas, estuve hablando con un periodista sobre cómo debe tratarse la privacidad de los nombres de las personas que no viven en la red. Me refiero a quienes no tienen actividad pública en la red, que no tienen ningún perfil en redes profesionales ni personales, que no escriben en ningún blog, que no publican comments en los de los demás, que no suben fotos ni vídeos en ninguna plataforma. Personas que posiblemente sólo utilizan internet por uso del correo electrónico y cuatro consultas contadas en websites. Pueden ser directivos de la vieja escuela, profanos del medio, personas fuera del ámbito de las nuevas tecnologías con trabajos no relacionados ni vinculados con las TIC, ancianos, hombres o mujeres sin interés alguno por la actividad frenética ni lo que la red les puede aportar, etc. Este colectivo existe, y aún es muy numeroso. Y además, están en su derecho!

En mi opinión, debe respetarse su anonimato dentro de la red. En algunos (muchos) casos, han escogido (por el motivo que sea) no tomar partido en el día-a-día en internet, pues creo -en mi humilde opinión- que hay que ser discreto con su intimidad (es sólo suya). No les citaré en twitter, ni subiré ninguna foto con ellos, ni mucho menos les taguearé. Aunque pienso que ambos mundos (el real y el virtual) son paralelos y complementarios, creo que por delante hay la libertad individual de las personas en querer ‘estar’ (aparecer) en la red o no. Y aún más cuando la persona no es un personaje público y su intimidad tiene un valor aún más preciado.

Como pasa igual fuera de la red, la intimidad/privacidad es un aspecto que deja mucho de qué hablar. Y hoy, entre las redes sociales más populares, los buscadores que encuentran todo sobre uno, y los sitios que te sacan fotos más o menos indiscretas publicadas por otros, el concepto de privacidad se ha visto desplazado por un libertinaje de compartición de información, que de alguna manera comportará un cambio cultural en la forma de concebir qué es y qué no es privado.

Francesc Grau

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La necesidad de una identidad online verídica

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Hace ya bastante tiempo que creo necesario una certificación de identidad digital. Internet es libre y así debe continuar, pero la libertad tiene que ir ligada al respeto. Un respeto que veo franqueado demasiadas veces por usuarios que toman fuerza tras un nick o alias, y expresan sus opiniones e inquietudes, repito: de forma legítima, pero ocultando su identidad con otra completamente falsa.

La manera de hacerlo no sería más complicada que la de determinar qué órgano tiene la potestad de certificar esa identidad, sea gubernamental, privada o institucional. Una vez obtenida dicha identidad, todas la plataformas colaborativas online deberían exigir su uso para participar en blogs, foros, webs, registros, comunidades, redes sociales, etc.

No sé si nunca llegaré a verlo, pero si fuese así, quizá nos ahorraríamos de ver insultos, descalificaciones personales, comentarios ofensivos y toda clase de improperios que no aportan absolutamente nada, más que perjudicar la reputación online del destinatario. Y quedándome finalmente en la epidermicidad de estos comentarios destructivos (y sin entrar más allá en la calidad humana del emisor), se publican en un 90% en un marco caracterizado por el impulso, la rabia, ira o enfado; ignorando por completo que una vez pasada esta fase, el texto publicado (el ataque) continuará visible en internet 24h/día, 365 días/año, en las búsquedas de miles de usuarios que necesiten encontrar información sobre un criterio relacionado con el/la insultado/a.

(photo by geoshooter)

Francesc Grau

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Los trolls: el cáncer de una comunidad de usuarios

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No puedo dejar de citar un post que me encontré hace pocos días. Trata sobre los usuarios que entran en un foro, un grupo o una conversación, sólo con ánimo de destrucción: los trolls.

Estos trolls son unos seres que se introducen en la mayoría de foros concurridos, y habiten en ellos. Estadisticamente, si tienes una comunidad numerosa, te va a tocar alguno seguro. Su existencia en sí misma, como todas las cosas, no es buena ni mala; sólo el cometido de su único objetivo hace indeseable su permanencia en el grupo: distorsionar el discurso, mentir, insultar, descalificar sin argumentos verídicos, etc. Sus desafortunadas intervenciones causan el aburrimiento y la indignación de los miembros, y en muchos casos, la única manera de erradicarlos es acabando con su existencia online en ese grupo, a través de la administración del foro.

Las técnicas para combatir estos microbios que tanto daño hacen son muchas, pero si cito el artículo con que empezaba, es porque me hizo mucha gracia el símil que hace con ellos y un perro faldero, que espera comida bajo la mesa. La necesidad de ser alimentados con comentarios y descalificaciones hacia ellos hace que no paren de incordiar hasta que algún miembro no puede resistir a la tentación de soltarle algo, por pequeño que sea (un trocito de comment) para reforzar su posición y seguir incordiando, uno a uno de los que forman la comunidad en espera de otro pedacito de comida.

Y recuerda, por lo que más quieras: don’t feed the troll!

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Se oyen rumores en la red

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La libertad de la palabra quizá sea unos de los TOP3 valores más preciados que sustentan la internet que hoy conocemos, sino el primero. Pero sí es cierto que, a veces con amigos -también habitantes de la red-, discutimos sobre cómo podría mantenerse esa libertad de expresión guardando a la vez unos principios de respeto, veracidad y autenticidad.

Digo eso ahora, a propósito de unos casos de los que me he estado documentando a raíz de una consulta entrante. Es tan fácil escribir un post, o un comment, en un blog que algunos usuarios parecen desconocer el poder que pueden tener sus palabras. Padecer de incontinencia verbal en el trabajo es peligroso, pero padecerlo en internet puede ser letal para terceros.

Podría ponerle un ejemplo de cualquier gran empresa de cualquier sector, pero como estamos en una crisis económica abierta, voy a poner el ejemplo del sector de moda: el financiero.

Es realmente espectacular el rumoreo de todo tipo de crisis que se generan sobre entidades, bancos, cajas y el mismo sector; pero lo que me fascina es comprobar (siguiendo los links más relevantes) que los titulares de los posts donde aparecen juntos el nombre de la entidad y las palabras “crisis”, “bancarrota”, “suspensión de pagos” o “quiebra”, ninguno de ellos posee ninguna certeza sobre la información que está difundiendo. Palabras y frases como “supuesta”, “supongo”, “según me cuenta un amigo de confianza”… Es más, el signo de puntuación que más se repite suele ser “? ¿“. Pero al usuario medio que busca información sobre una entidad, le basta un simple rumor infundado (o no) para desechar la posibilidad de contratar los servicios de esa entidad.

Lo que debería preocuparnos, a parte del mero hecho de no aportar pruebas sobre los hechos (porque muy poca gente las tiene, y los que las tienen no están aun demasiado puestos en esto de internet), es que la información en la red es duradera, y se mantiene gravada en servidores, mirrors, cachés e indexaciones de buscadores; y la tarea de actualizar posts i comments no resulta nada fácil. Por otro lado, también continua la cultura, que existe en los medios de comunicación tradicionales, en que admitir y enmendar un error publicado pasa a ser misión imposible.

A todo eso me refiero, a seguir intentando encontrar alguna solución viable para autentificar o moderar este océano maravilloso e infinito que representa el acceso libre a la palabra. En el peor de los casos, cabe afirmar que esas lagunas, imperfecciones del sistema, también existen de igual manera en el mundo real, fuera de los confines virtuales.

Francesc Grau

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El anonimato como escudo en la red



Quizá sea la única principal asignatura pendiente de internet: salvaguardarse del engaño. Aun así, cuando hablamos entre compañeros o clientes, siempre les saco el ejemplo que en la vida real también pueden engañarte. Pero todos somos conscientes del cobijo que representa para el malechor, poder actuar con casi la total seguidad de no poder ser descubierto (también sabemos que puede llegar a localizarse un individuo que cometa una falta suficientemente grave como para que valga la pena la investigación, y su consiguiente detención). Pero aún hoy, internet actúa como velo ocultando muchas identidades. Identidades que atentan contra el honor y la verdad de persones, empresas e instituciones, quedando aquellas impunes por sus delitos, más o menos pequeños, pero ahí están.

Por este motivo, creemos que hay que fomentar el aprendizaje de los menores en las TIC, y enseñarles cómo hay que interactuar en la red, aprendiendo a leer y a discriminar las informaciones auténticas y veraces, de las falsas y leoninas.

Aún así, falta mucho por hacer, y, al igual que aún hoy no sabe leer bien la televisión, habrá quien nunca sepa leer los mensajes de internet.

Ayer por la mañana, navegando en YouTube, me encontré un vídeo, dentro de una cuenta que lleva el nombre de una empresa, en el que se ve a una persona trabajando en una fábrica téxtil. Según lo que está escrito en el about del vídeo, se afirma que lo que se ve es un trabajador ilegal, trabajando en dicha empresa, por la noche y con unos horarios exagerados.

Lo que me sabe mal, como profesional que trabaja en la red, son este tipo de comportamientos de tirar la piedra y esconder la mano. Si realmente hay quien obliga a ejercer este tipo de prácticas en su casa, hay que recurrir a la ley. Si no, uno no puede subir un vídeo un buen día, y esperar a que pase algo, porque no va a pasar nada, ya que el vídeo no está firmado por nadie, y sin un autor que responda de su acto, esto no sirve más que para ensuciar el mal posicionamiento de la empresa en buscadores, pero el pobre hombre (si es así), sigue trabajando sin descanso.

Internet tiene que ser tal y como es: libre. Pero la libertat también tiene precio, y es la valentía de dar la cara para ejercerla, y no escudarse detrás del anonimato. Vamos, como en la vida real.

Francesc Grau

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Lo que haces en la red, tiene su repercusión fuera de ella

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Esta afirmación, que a más de uno le podría sonar a una conocida película de ciencia ficción (en donde coexistían dos mundos paralelos, del cual uno dependía completamente del otro), está comenzando a darse en la vida que tenemos online i fuera de Internet. En la película, lo que físicamente te ocurría dentro del mundo dependiente, tenía sus consecuencias –también físicas fuera–, hasta el punto que si te mataban dentro, morías fuera.

Recojo esta noticia de un caso que ocurrió en el blog del presidente de una empresa, donde un usuario, ante una entrada en dicho blog, escribió un comment con las palabras “El tiempo os pondrá en vuestro sitio y sino un tiro de gracia en la nuca” (12:21h). Acto seguido (13:57h), el autor le informaba que había capturado su IP y que había iniciado diligencias con la Guardia Civil. En tan solo un día, identificaron al usuario sinsentido, y localizan su lugar de trabajo (una entidad bancaria). A pocas horas, el propio director de comunicación de la entidad comunica su repulsa por el acto y notifica el despido de su empleado identificado como el usuario sinsentido.

 

Es un capítulo que debería constar en los libros de la historia de Internet como ejemplo de ese enlace que existe entre los dos mundos, el real y el virtual, para bien y para mal.

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