Reputación online, de lo real (natural) a lo digital

Viviendo entre conceptos y búsquedas sobre reputación de marcas, empresas y personas denoto que ahora mismo no estamos viviendo una percepción de reputación nada ‘natural’.

El juicio sobre la interpretación de los resultados obtenidos en internet sobre un concepto o sujeto, se hace sobre el producto de un buscador directamente influenciado por un trabajo de indexación de información (del cual no se conocen el 100% de los factores; y de los conocidos, contados son cualitativos) que sin valor semántico y contextual, sólo puede mostrar resultados algorítmicos basados sobre fórmulas matemáticas (de momento) simples, carentes de contexto alguno ni matiz clave para su comprensión global.

Si ya resulta complejo conformarse una idea sobre un concepto o persona en la vida real, disponiendo de contacto personal y raciocinio humano sobre el sujeto o marca, estamos otorgando ahora a los buscadores (web, social, comparador) el poder de “Tribunal global” para que hagan con los datos de todos nosotros lo que deseen, creyéndonoslos a pies juntillas, y sinceramente: no deberían (ni tienen que) soportar esa responsabilidad.

La forma a través de la cual ahora se están tratando las informaciones mostradas en los TOP10, son enormemente incompletas: (1) no hay contexto, (2) no se tienen en cuenta factores de corrección o evolución, (3) no existe dimensión temporal de los datos, o (4) credibilidad de las fuentes; por dar algunos ejemplos que sí los tenemos muy en cuenta en la vida real, pero que pasan completamente desapercibidos online.

Esto provoca caos en los resultados (y lo ignoramos o la pasamos por alto) ofreciendo unas proyecciones reputacionales al usuario nada fiables para su interpretación.

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Gestión de crisis 2.0: recursos sociales al servicio de la comunicación

Se ha tecleado ya mucho sobre la crisis de BP (y lo que queda…), sobre el impacto del petróleo vertido en el Golfo de México, tanto en su dimensión económica y ecológica, como de imagen y reputación de la compañía.

En este caso, y ya que aún la herida no ha sido ni mucho menos tapada ni curada, sólo quiero recorrer sobre algunos de los recursos que están siendo utilizados, para el seguimiento de la catástrofe, y que me han llamado la atención, desde un punto de vista de comunicación estratégica en un período de crisis de tales descomunales dimensiones, fuera de cualquier mente estratégica.

Desde la noche del fatídico 20 de abril de 2010, cuando se dio la notícia de la explosión de la plataforma semisumergida Deepwater Horizon, que extrae petróleo para BP, hasta el día de hoy, transcurridos importantes hitos noticiables, como la propia notícia, sus fracasos en intentar parar la fuga de crudo en el agua, el inicio de un proceso penal contra la compañía por parte del propio presidente de los EUA, asumir que no tiene manera de frenar el mayor desastre medioambiental de los EUA, publicar que lleva ya gastados más de 1.900 millones de euros sólo en la contención de un solo tercio del carburante vertido, etc.; hasta la que el propio Presidente, Carl-Henric Svanger releva al Consejero delegado Tony Hayward, se pone al frente de la crisis para restablecer la reputación de una compañía con más de 50 días en prensa, e internet, con notícias negativas. Éste último, me parece un hecho suficientemente remarcable y significativo como para hacer un alto en el camino y publicar este post.

Algunos de los recursos que el usuario tiene a su disposición, y que son claramente diferenciales versus otras crisis 2.0 acaecidas hasta el momento, son:

[fuentes consultadas: Analisis de AtriumCom y La fuga de BP a tiempo real]

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La maldad no tiene límites

A finales del año pasado, leíamos cómo un hacker se había introducido en la cuenta de un usuario de twitter y mandaba mensajes, en su nombre, prescribiendo productos de una conocida marca de ropa interior femenina. Y como en las redes sociales, los usuarios están conectados entre sí mediante decenas de enlaces de amistad y followings, para un malhechor digital su tarea de viralización de su malvado cometido le resulta mucho más fácil. El periódico que recogía la notícia lo titulaba como que hoy, los virus afectan –también– a la reputación de las personas en la red, ya que en estos casos, estas acciones atentan directamente contra la imagen y el honor de sus víctimas.

Pero para quienes vivimos en este universo online, sabemos que, como en el mundo real, el mal no tiene límites ni formas predeterminadas, y en la red, el hacking de una de tus identidades ‘en propiedad’ (cuenta twitter, facebook, flickr, blog, etc.) puede ser incluso el menor de los males para tu reputación. De hecho, recuerdo un caso flagrante en España (el cual no mencionaré nombres ni marcas) en que se planificó la generación de todo un contenido desfavorable sobre un exitoso empresario. La información no era cierta, pero estaba publicada. Las referencias que aparecían en TOP10 de buscadores bajo su nombre no estaban contrastadas y carecían de validez, pero era la única información que el usuario de a pie podía acceder sobre esta persona.

El mercado de las búsquedas tiende también a democratizarse (Wikisearch), como también el opinativo (Sidewiki). Cuando estas medidas estén instauradas, Google será una especie de monarquia democrática donde todo el mundo podrá ‘subir’ y ‘bajar’ resultados al gusto según sus intereses y valores (potenciando el poder de la mayoría versus la minoría) y todo este mundo virtual estará reinado por un solo soberano, quien regulará todo el sistema. (1) Arropará quienes conozcan sus mecanismos de entrada y salida de información (indexación y publicación), y (2) debería penalizar quienes no comulguen con unas normas y valores (hoy aún no muy claros) de comportamiento tecnosocial online. Y aunque las personas tendamos a eludir las decisiones difíciles a las máquinas (ordenación, categorización, valoración…) tendrán que prevalecer, más que nunca, el buen hacer de la comunidad y el sentido común.

[photo by bareform]

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La reputación online y sus verdades

No deja de curiosearme contemplar el montón de gestores de reputación online que están saliendo (y saldrán). Pero todas son (y serán) herramientas que ayudan a la detección y reporte de lo que alguien dice sobre nosotros y nos dan parte de ello. La reputación es algo bastante más complejo que esto.

La reputación empieza por lo que hacemos (y luego publicamos o publican terceros en la red). Primero hay que hacer ‘bien’ las cosas (para los que después emitirán su juicio personal), y luego transportarlas en internet. Si el proceso es al revés (relatamos unos hechos online que no se asemejan a la realidad de quien dice ser), es cuando hay disonancia entre lo que se percibe y lo que es ‘realmente’.

Toda esta carrera de herramientas de gestión meramente técnicas tiene un fin (que a su vez, curiosamente, es su inicio): el propio comportamiento de la persona/empresa/marca. Si la proyección digital que se emite desde la red (informaciones, imágenes, vídeos…) no se corresponden con los verdaderamente reales del sujeto/empresa/marca, a la primera disonancia que vea un usuario (que a su vez twittero o bloguero) lo difundirá en su canal y volverá a re-alimentar la necesidad de limpiar de nuevo esa entrada negativa. El supuesto gestor de reputación online la detectará, lo clasificará y lo sacará en informe para su cliente.

Por lo tanto:

  • existe una reputación (también) online
  • la reputación debe de crearse y cultivarse en (1) actitud, (2) contenido y (3) relación tanto (a) dentro como (b) fuera de la red
  • las herramientas de gestión de la reputación sólo ayudan a disminuir el tiempo que se tarda en detectar quién está hablando de qué, y con herramientas muy avanzadas, quizá también categoricen el sentimiento (si la mención/aparición es “buena” o “mala”). En ningún caso gestionan literalmente la reputación de nadie ni de nada, ya que reputación és un término únicamente humano y tiene que gestionarse personalmente (ver 2º punto)
  • la percepción reputacional implica de igual manera al sujeto reputado como al que saca el juicio de valor sobre el primero a través de los resultados proyectados. Por lo que, se puede trabajar en la ayuda percepcional sobre estos resultados proyectados.
  • el tratamiento profesional de un asesoramiento en reputación online debe hacerse alineado a la personalidad real del sujeto/empresa/marca, y nunca proyectando en la red una imagen irreal, desajustada a lo que es. A la mínima disonancia entre ambas, estallará una crisis de imagen al sujeto/objeto reputado
  • la existencia de este concepto de reputación online tiende a que todos seamos mejores personas, marcas y empresas

[photo by rfischmann]

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Foro de reputación online en el e-Commretail

Esta mañana, dentro uno de los espacios en la feria e-Commretail, en Fira de Barcelona, hemos hablado sobre la importancia de la reputación online, en el mundo de las ventas e eShops. Junto con los compañeros de mesa Gerard Olivé (Be Republic), Ismael Elqudsi (Havas Digital), Marc Cortés (Roca Salvatella), Albert Mora (Canal IP) y moderado por Víctor Puig (Overalia); hemos aportado nuestra forma de entender cómo afecta la cultura dospuntocerista en el escenario de las ventas en el comercio online.

Nos encontramos en un momento privilegiado de la historia en el que si conseguimos interiorizar el momento actual y canalizamos la necesidad de habla y escucha de las personas, mediante los canales digitales de internet, podremos capitalizar lo que mayor valor tiene para cerrar una venta: la prescripción.

Tenemos a un ejército de prescriptores conectados en red dispuestos a hablar sobre nuestra marca/productos/servicios (¡vamos, el sueño de cualquier equipo comercial!). Sólo hay que sintonizar con ellos a través de los canales que ellos deseen hacerlo. Tienen todas las herramientas sociales a su disposición. Y a la nuestra.

Es una gran oportunidad a la que no podemos renunciar (ni escapar!). Aunque no nos guste o no queramos, nuestro cliente 2.0 dejará huella allí donde se le permita opinar sobre su entusiasmo o insatisfacción sobre nuestra empresa y productos, y lo hará. Hay que tener una actitud proactiva al soporte constante de búsquedas por interés o queja. Hay que atenderlas todas. Y mejor que lo hagamos desde la empresa/eShop, que no sea alimentada por un troll maléfico –hambriento de maraña–.

Las últimas tendencias son claras: contenido contextualizado, procesos semánticos y geolocalización… tenemos a la web 3.0 al cruce de la equina y cualquier contenido publicado por terceros será material de construcción fundamental para las búsquedas de productos y servicios, al igual que la conformación de una idea reputacional sobre su producto/servicio, para el usuario que –sin duda– busca seguridad y tranquilidad con la rapidez de un buscador:-o

Desde aquí, gracias a la organización del e-Commretail por su invitación y felicitarles por una feria excelente para el sector!

[fotos de @albaroig y @turronesydulces y @xbermudez]

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Reputación 360º, la nueva dimensión de la comunicación corporativa

Hace tan sólo unos minutos he tenido el honor de participar en el Barcamp UIO’09, como video-desconferencista, que se está celebrando en Quito (Ecuador) durante el día de hoy, a quien agradezco enormemente su invitación! :-) La sesión en la que he intervenido ha constado de 2 partes, tal y como la organización la dispuso :-)

Una primera, sobre las lecciones que aprendí en el 1st NASA Tweetup en Washington, donde (1) visión sobre redes sociales, (2) perfecta organización de eventos, y (3) administración pública se fusionaron en un solo concepto, en que todos los asistentes (y los que nos acompañaron desde sus twitters, facebooks y streaming) disfrutamos de tal acto histórico, tanto para la propia agencia como para nosotros mismos.

Y en una segunda parte de la intervención, el nuevo reto corporativo en el que se enfrentan hoy las organizaciones ante la necesidad de construir y mantener una buena reputación, también dentro de internet.

Ya no hay suficiente en tener una web donde explicar la misión de tu empresa al lado de tus productos, ni tan solo tener un blog donde esperar a que vengan los usuarios a comentar lo que les parece. Hay que invitar al diálogo, provocarlo si no se da para que tengamos la posibilidad de explicar la realidad de nuestra empresa (y sus productos) para así integrarnos en el flujo comunicacional existente a la nueva web social.

Esta reputación online que hoy tanto se habla, se apoya sobre 3 ejes fundamentales, cuyas áreas de trabajo recaen sobre 3 tipos de especialistas:

  • desarrolladores web – sitios web completos, atractivos, usables y con alta convertibilidad
  • SEOs – buenos dominios, sitios optimizados para buscadores, landing pages específicas
  • community managers – saber ser y estar en sitios sociales con las acciones correctas

Cada uno a su trabajo, la organización se garantizará estar a la altura de sus principales competidores, y en ciertas ocasiones, podrá hacerse con el liderazgo de su sector con sus aciertos, trabajando esta nueva dimensión de comunicación corporativa consistente en un prisma de Reputación 360º.

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Gestión de crisis 2.0: unirse al diálogo

La gestión de las crisis evoluciona junto a la cultura de los medios de comunicación social. Y es coherente que así sea en la medida en que cada vez hay más personas que tienen contacto con las marcas a través de estos medios, y éstas tienen que ofrecer información oficial, sea en momentos de bonanza como en situaciones más complicadas de crisis.

Un buen ejemplo es el que está llevando a cabo la japonesa Toyota, quien está llamando a revisión alrededor de 8M de vehículos por defectos de fabricación en la aceleración, frenos, según ya ha comunicado a sus distribuidores. El mismo presidente de la compañía pidió disculpas ante los medios, ante lo que será un duro golpe contra su reputación como fabricante, conseguida hasta el momento.

Pero aquí el caso de ejemplo de esta nueva gestión de crisis online reside en 2 puntales clave: afrontarla con (1) rapidez y (2) ponerse al lado del usuario (cliente o demandante de información de la marca) conversando e influyendo su discurso a través del uso de herramientas sociales. Una de las estrategias innovadoras, en cuanto a la gestión de la comunicación de crisis, que están aplicando es la de Toyota Conversations. Se trata de un site, construido adhoc en colaboración con tweetmeme, donde se muestran los mensajes sobre Toyota más twitteados. En otras palabras, facilita el acceso via web de las notícias, mensajes, tweets, posts, opiniones que más interesan a los usuarios. Cuantos más retweets (más citas de un mismo mensaje), más arriba estará y más visible resultará en el site. Resulta un sistema de promoción social de información en que son los usuarios quienes dan mayor visibilidad a las informaciones que consideran más relevantes.

Según el análisis de AdAge, el site Toyota Conversations, con tecnología de promoción de notícias, atrajo cerca de 1 millón de visitas durante la primera semana de su lanzamiento, el 8 de febrero.

Está claro que la crisis aún está allí, y desconocemos el éxito (final) que obtendrá; pero en cualquier caso, es una nueva fórmula de manejar la compleja situación en que la información fluye sin descanso por miles de usuarios, y la marca se muestra transparente y por la labor de solucionar el conflicto.

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Si no se preocupa de su reputación, puede que penda de un hilo

Entiendo que quienes no viven el día-a-día de la red les puede sonar incluso raro, pero se está convirtiendo en una forma habitual de ataque a las marcas: la suplantación de su identidad, incluso la emisión de mensajes publicitarios, como si realmente fueran ellas quien las publican. Aunque pueda resultar increíble y kafkiano, créame: no lo es.


Es el caso del último capítulo de una marca automovilística muy importante. Alguien soltó un spot de la marca como si realmente hubiera sido ella. Y lo puso en circulación en el canal Youtube, como habitualmente también lo hace la auténtica, con una producción muy cuidada y afín a la realidad, con mucha credibilidad formal. Su disonante mensaje, contrario a los principios de dicha compañía, hace que uno cuando lo ve, se sorprenda. Unos pocos no irán más allá. Pero unos muchos, verán la pieza y pensarán que la marca ha apostado por una línea de comunicación diferente y bien seguro se llevarán una mala impresión sobre ella. Aquí está el efecto fraudulento del trabajo.

Sin ninguna duda, estas prácticas afectan a su reputación. Ponen un mensaje publicitario en boca de quien no lo emite, perjudicándole a todos niveles; ganando una notoriedad que resta más valor que no le suma. Es un ataque sin paliativos que los usuarios deberíamos:

  • siempre contrastar en web oficial / corporativa (sea porque lo han detectado, o simplemente porque si es una campaña activa, debería de estar referenciada en algún sitio de su site) y asegurarse que realmente el mensaje es auténtico
  • denunciar los hechos en un sitio (hoy inexistente) donde este tipo de prácticas fueran investigadas y penalizadas, demostrado el fraude

Nuestro mundo avanza hacia un sistema de autoregulación democrática (un crowdregulation), donde los propios usuarios daremos credibilidad, o no, a las iniciativas. Si queremos garantizar las libertades online, nosotros mismos deberíamos poder autoregularnos.

Pero mientras tanto, tendremos que seguir monitorizando para estar alerta de posibles oportunidades, y evitar las crisis que se nos presenten.

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El sueño más mediático

Aún no se han cumplido 2 semanas, y la supuesta siesta del controlador de tráfico de la Agencia de Transporte público de Toronto (TTC), ya ha tenido más de 44.000 visualizaciones. Se trata de una fotografía tomada y subida por un usuario que sorprendió al sujeto en esta situación que puede no ser lo que parece, pero se intuye. El caso ha tenido más revuelo debido al empujón que le dio el hecho que el noviembre pasado, dicha agencia subió sus tarifas; y claro, el enojo de los ciudadanos ante una actitud tan relajada por su parte, no podía ser otra.

Simples crisis como esta, todos estamos expuestos y afecta directamente sobre su reputación. Sobretodo empresas y organizaciones que se deben a sus clientes y usuarios, quienes remuneran los servicios prestados mediante compensación económica.

No sé si la nueva ‘presión’ mediosocial hará que corrijamos algunos comportamientos, en público –o en semiprivado ;-) –, pero yo sí lo creo. No podemos evitar pensar que allá donde vamos, donde trabajamos, puede haber quien con un solo tweet, foto o vídeo, subido desde cualquier terminal móvil, nos ponga en portada de algún nuevo medio socioregulado.

Sin duda, esto da para mucho debate, pero al final (si lo tiene) hay una realidad: cada vez más cada uno de nosostros nos sentimos más unidos a nuestra comunidad virtual y nos chifla compartir lo que vemos, sentimos y vivimos. No está en mi mano saber si esto parará (no lo creo), pero en cualquier caso, el consejo sería avanzar con sinceridad, humanidad y un poco de humor.

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Armas de comunicación masiva

¿Qué haría si tuviera una gran compañía de cruceros internacional, y uno de sus principales productos turísticos fuera un destino que ha sido devastado por un terremoto? ¿Suspendería el crucero dejando sin trabajo e ingresos a los pocos complejos que luchan por mantener el sustento de sus trabajadores y echar adelante sus necesitadas familias, dependientes del turismo?, ¿o preferiría seguir con los viajes con turistas ávidos de fotografías ante tal desastre natural para que tomasen el sol al lado de la miseria como unos insensibles?

Sumémosle un grado más de dificultad: en los foros, grupos y comunidades de viajes en internet, donde los usuarios deciden sus viajes, los tienen completamente divididos entre los que no toleran la frivolidad de una gran empresa, “sin escrúpulos”, que sigue explotando su negocio impunemente ante el desastre, y los que ven claramente como la compañía sólo tiene el deber de continuar su trabajo para asegurar el flujo de viajeros hacia la zona, con la consiguiente entrada de dinero y riqueza.

Estoy hablando de Royal Caribbean y su destino caribeño en la península de Haití Labadee. Sin duda, una solución realmente difícil. Su apuesta final ha sido la de seguir adelante haciendo lo que la organización se dedica: el transporte de personas hacia esa zona.

El caso que creo remarcable, y que sí afecta directamente a la reputación de la compañía es la vía con la que su director general, a través de su blog, ha comunicado, durante las dos últimas semanas, todo el relato de cómo su empresa ha vivido esta crisis humanitaria, desde el transporte de suministros hasta la cooperación con los agentes locales de ayuda a los afectados. En estos casos, ante una situación difícil inesperada, es cuando la comunicación toma la verdadera relevancia.

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