De la misma forma que participar activamente en el universo social actual conlleva unas claras ventajas, sí que es verdad que también acarrea unas responsabilidades y consecuencias.

 

Desde que hace unos meses, alguien dió el pistoletazo de salida para estar presente en el gran diálogo existente en la red, miles de millones de personas, empresas e instituciones se han lanzado, se están lanzando y se lanzarán, a la aventura de la nueva cultura social online.

 

Como profesional del sector, evangelizador (en mi justa medida :-) ), y ferviente defensor de ‘abrir’ las empresas e instituciones hacia sus públicos, no olvido nunca prevenir a éstas -sobretodo si no conocen el medio a fondo- que los medios sociales son una oportunidad para ellas que no deben dejar pasar, pero deben ser conscientes que les comportará unas responsabilidades, tanto a nivel cultural, económico, como organizacional.

 

Cultural

deberán interiorizar que no se trata de un canal más. No es como contratar una campaña de televisión, o una extensión de de sus acciones de relaciones públicas actuales. Sinó que es una nueva manera de entender la actividad empresarial. Si entran en el juego de ponerse al lado del consumidor, éste les preguntará, les pedirá explicaciones, les criticará y les contradirá. A cambio, podrá responderle directamente, casi al oído, le permitirá gestionar rumores a tiempo real, o estar al caso de posibles oportunidades de negocio. Creará un valor incalculable.

 

Organizacional (verticalidad)

como existe un diálogo real, deberá definirse un camino rápido de toma de decisiones. Estar abiertos al diálogo significa vivir en proacción y reacción, pregunta-respuesta, intervención y proposición. Humildad y capacidad de cesión de ‘poder‘. Los interlocutores tienen que estar (y sentirse) al mismo nivel.

 

Económica

cuando abrimos un canal colaborativo, normalmente no es para una semana, ni para un mes. Requerirá de recursos, tanto humanos como económicos para mantenerlo a pleno rendimiento. Si no fuera así, moriría, y podría arrastrar un importante percance para la imagen de la organización al despreciar a los usuarios.

 

Quien no se oriente en tan solo a una de ellas, fracasará.

 

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Francesc Grau

Obrero de la comunicación y relación entre personas

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  • http://hoteles20.blogspot.com Rafa

    Permíteme alguna puntualización:

    En lo cultural dices que “No es un canal más”. No lo es desde el punto de vista de entrar sólo para ejercer algunas acciones concretas. Es verdad que el largo plazo impera en las redes sociales, pero si es un canal más en cuanto a mercado y relaciones. No olvidemos que existen otros entornos que co-existen con éste.

    Por otra parte, si la presencia en redes sociales es corporativa, entonces no sólo hay que orientarse a una de ellas, sino que debe orientarse a las tres, para no tener lagunas. Si la presencia es personal, quizá hablemos de otra cosa.

    En las tres visiones, resumes el concepto perfectamente y con pocas palabras. Quien quiera lanzarse debería tener claro esto.

  • http://www.escrituraprofesional.com/blog María Ripoll Cera

    Yo empiezo a creer que hay empresas que no podrán entrar aunque quieran, porque los social media en verdad exigen una manera de SER.

  • http://www.francescgrau.com FGrau

    Rafa, sí. Es también esto que comentas. Quien haga el paso de ‘entrar’ no debe pretender gestionar sus SM como quien hace una promo porque toca. Estos canales sociales son precisamente esto: sociales, relaciones… se crean complicidades, expectativas… implica: largo plazo, compromiso. También es difícil expresar en un post-fuerza (como intento hacer. Cortitos con pocas ideas, pero claras), todas estas características tan específicas que implica la vida social en la red :-)

    María, totalmente de acuerdo! pero veremos pronto casos muy gordos, en los que el cliente exigirá estar (porque ‘ahora toca’ ;-) obviando estos fundamentos. Es evidente que los que no la tengan, deberán ir aprendiendo de esta ‘manera de ser’.

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