Qué momentos tan traumáticos estamos viviendo con las dos últimas sub-crisis: (1) la de Controladores, originada en España, aunque con afectaciones en varios países más, y (2) la de Wikileaks, focalizada en los EUA y también con fuerte incidencia en varios países, poniéndoles contra las cuerdas a través del levantamiento de algunos de sus movimientos diplomáticos.

Me resulta doloroso ver cómo estallan conflictos tan importantes, acarreando duras afectaciones humanas y económicas, y qué mal se tratan las relaciones públicas (inexistentes -o ineficaces- en ambos casos) para ayudar a acercar posiciones entre los distintos actores afectados. Nuestra sociedad es altamente compleja y las crisis tienen que tratarse a 2 niveles de forma independiente, aunque evidentemente conectada: (1) el corazón del conflicto en sí mismo, la causa real, el motivo por el que ha estallado. Y por otro lado (2) su percepción, las proyecciones de imagen que generan los actores implicados.

La carencia de esta otra diplomacia (una diplomacia aún más interna y sigilosa, si cabe, pero altamente efectiva y bidireccional: la relaciones públicas), conlleva al alejamiento y al agravio de la afectación.

Ambos, y repito: más allá de las razones epicentrales de sus conflictos, han evidenciado la clara ausencia de unas buenas relaciones públicas, por ejemplo:

En los Controladores

  • el país entero (y en su extensión por los medios de comunicación, todo el mundo) desconoce, aún ahora, las causas reales que motivaron la huelga encubierta, causante de miles de afectaciones. La gente (permítame que generalice) no entiende de letra pequeña ni de cláusulas de contrato. Sí le importa el respeto hacia su tiempo
  • su imagen, como sector profesional, de estar altamente respetada por su complejidad se encuentra ahora por los suelos por no haberse sabido explicar ni gestionar (tampoco a nivel percepcional) su problema
  • no les conviene tener mala imagen ante la opinión pública ya que controlan un medio de transporte masivo que tiene que generar confianza

En Wikileaks (mirror provisional…)

  • como cualquier compañía global, requiere de ciertas aproximaciones glocales (si no, no puede esperarse comprensión alguna por parte de quienes no comprenden ni su misión, ni sus métodos de obtención de fuentes informativas)
  • al tratar aspectos tan sensibles como es la diplomacia de los gobiernos, sus efectos ya son predeciblemente demoledores. Su política de comunicación y relación debería estar a la altura del impacto (y daños) que puede causar. No teniendo en absoluto clara su propia diplomacia (todos deberíamos tenerla, tanto a nivel personal como profesional), está sufriendo los efectos de su propia medicina

Estamos, de nuevo, en un una nueva época y forma del destape. Esta vez no es tan físico ;-) pero sí se ponen al descubierto internacional y global las vergüenzas de todos nosotros, de nuestras organizaciones, de nuestros dirigentes e incluso de nuestros propios países.

[photo by desvalagados]

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Francesc Grau

Obrero de la comunicación y relación entre personas

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