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No puedo dejar de citar un post que me encontré hace pocos días. Trata sobre los usuarios que entran en un foro, un grupo o una conversación, sólo con ánimo de destrucción: los trolls.

Estos trolls son unos seres que se introducen en la mayoría de foros concurridos, y habiten en ellos. Estadisticamente, si tienes una comunidad numerosa, te va a tocar alguno seguro. Su existencia en sí misma, como todas las cosas, no es buena ni mala; sólo el cometido de su único objetivo hace indeseable su permanencia en el grupo: distorsionar el discurso, mentir, insultar, descalificar sin argumentos verídicos, etc. Sus desafortunadas intervenciones causan el aburrimiento y la indignación de los miembros, y en muchos casos, la única manera de erradicarlos es acabando con su existencia online en ese grupo, a través de la administración del foro.

Las técnicas para combatir estos microbios que tanto daño hacen son muchas, pero si cito el artículo con que empezaba, es porque me hizo mucha gracia el símil que hace con ellos y un perro faldero, que espera comida bajo la mesa. La necesidad de ser alimentados con comentarios y descalificaciones hacia ellos hace que no paren de incordiar hasta que algún miembro no puede resistir a la tentación de soltarle algo, por pequeño que sea (un trocito de comment) para reforzar su posición y seguir incordiando, uno a uno de los que forman la comunidad en espera de otro pedacito de comida.

Y recuerda, por lo que más quieras: don’t feed the troll!

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Francesc Grau

Obrero de la comunicación y relación entre personas

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