Casi no llamo. Mis amigos quienes tienen mi número saben que no me gusta hablar por teléfono y me contactan por otras vías de comunicación diferida, o evidentemente, quedamos y listos! 🙂 He relegado la llamada sólo y exclusivamente a ‘mensajes cortos de voz’ en los que prime indiscutiblemente la urgencia sin alternativa.

Lo que en los años 80 era un lujo (la llamada telefónica omnipresente) para mi hoy es una intromisión violenta de mi tiempo real. Intento gestionar las comunicaciones a través de sistemas de interacción diferida que puedan atenderse justo en el momento cuando uno pueda. La llamada telefónica es lo contrario: ella gobierna sobre el momento que irrumpe sobre el stream de tu actualidad. No tiene piedad ante nada ni ante nadie. El otro lado ignora absolutamente lo que estés haciendo. Corta con inocente desconocimiento cualquier actividad que se esté desarrollando.

Y lo que empezó con un teléfono sólo para llamar y mandar mensajes de texto (SMS), por allá en los años 90, se han convertido hoy en unas de las funcionalidades más obsoletas, al menos para un servidor. El dispositivo móvil lo uso para todo menos para llamar. Realizado un auto-estudio (durante 1 mes cualquiera) del tiempo que dedico a distintas actividades con el smartphone el resultado fue este:

  • (30%) aplicaciones concretas (sin interacción social directa)
  • (22%) interacciones en redes sociales (Twitter, Instagram, LinkedIn, Facebook, Google+)
  • (18%) gestión de correo electrónico
  • (15%) mensajería directa privada (Twitter, Facebook, GTalk, WhatsApp)
  • (10%) uso de información en cloud (Zyncro, Dropbox, GDrive)
  • (4%) llamadas
  • (1%) SMS

¿Y tu uso del terminal móvil? ¿es similar al mío, o no se parece en nada a este patrón? 🙂

 

Blog Widget by LinkWithin
Avatar

Francesc Grau

Obrero de la comunicación 💬 emprendedor tecnológico 💡 y autor 📚 de 2 libros sobre cultura digital

More Posts - Website

Follow Me:
TwitterFacebookLinkedInPinterestGoogle PlusFlickrYouTubeDelicious