La semana pasada leíamos en un breve estudio realizado por Robin, que, y permíteme los palabrejos: sólo el 1% de feedbackers contesta al 1% de contentmakers.

Es un dato bastante alarmante, aunque impreciso, que quisiera comentar. Si cruzamos la Pirámide de desigualdad participativa atribuida al danés Jacob Nielsen sobre la creación del contenido subido a internet (1-9-90) con los ratios de lecturas e interacciones, los resultados no son muy alentadores.

Al contrario de lo que inicialmente podría parecer, la pertinencia a un grupo/comunidad afín a un interés alineado al usuario, y que él así lo ha manifestado siguiendo o haciéndose fan de la cuenta/página en cuestión, ya no es suficiente para motivarle en sacarle algún tipo de retorno sobre las informaciones que le subministra. Y es que este retorno de la ‘comunidad fan’ de algo o de alguien no logra superar el 10% de feedback, fuera casos excepcionales. Y si quisiésemos indagar un poco más dentro de este 10%, aún podríamos destilar otro porcentaje entre las interacciones pasivas (‘Me gusta’s) 9%, y las interacciones activas (opiniones, valoraciones) 1%.

Personalmente creo que está en línea a la vida misma fuera de la red, en donde nos gustan cantidad de personas, objetos, organizaciones… y no podemos prestarles más interés del tiempo que buenamente tenemos. La saturación en la que convivimos nos ha ya acostumbrado a un filtraje natural de miles de impactos que piden nuestra atención indiscriminadamente y que no podemos atender. Una vez más, el online nos sorprendre por su capacidad en poner de manifiesto ante nuestros ojos un hecho que, fuera de la red, ni nos lo habríamos planteado: tangibililizar estos intereses en páginas de contenido digital a las que poder suscribirse y recibir actualizaciones de sus novedades. Pero somos humanos, y al final, nuestra curiosidad y naturaleza de permanecer actualizados permanentemente sobre nuestros intereses tiende a saturarse. Y aquí, en lo digital, también padecemos este problema 😐

A pesar que estos números podrían parecer bajos, lo son solo relativamente. Los datos cualitativos que podemos sacar de estas estadísticas son muy ricos, incluso con un buen trabajo de extrapolación, pueden resultar representativos.

Los grandes números en las redes sociales, que los hay, hay que tomarlos con pinzas, y en su justa medida. La ingeniería social es compleja y sacar análisis apresurados con solo ver un simple número de fans/amigos de un grupo, aunque sea muy tentador, sería quedarnos tan sólo con el papel del envoltorio. El verdadero producto, su verdadera riqueza reside en la calidad de los datos sobre la información que el grupo aporta a la misma comunidad, y en su medida, al eje de la misma: la marca o el individuo.

Disclaimer: la expresión que titula este post la cojo prestada de @sorprendida, con quien he compartido antes mi admiración por esta frase X-)

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Francesc Grau

Obrero de la comunicación 💬 emprendedor tecnológico 💡 y autor 📚 de 2 libros sobre cultura digital

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