No está nada mal planteado el tema sobre la relevancia que uno pueda adquirir con un número u otro de followers, y hasta qué punto es posible seguir un gran volumen de cuentas twitter.

Si me permiten el espacio, me gustaría considerar algunas apreciaciones, evidentemente basadas en mi propia experiencia en la plataforma:

  • mi caso, como profesional del medio, mi deber es investigar el canal como facilitador de soluciones prácticas para clientes y colaboradores que lo requieran. Debo crearme una opinión sobre el soporte, sobre el discurso, sobre el entorno. Necesito experiencia. Quiero saber 🙂 De entrada, intento seguir a quien creo que puede aportarme este valor de aprendizaje
  • doy mucho valor a la exploración y el encuentro de nuevos perfiles, nuevas cuentas, nuevos contenidos. Busco transversalidad, variedad y multidisciplinariedad
  • me remito a los clásicos, estoy suscrito a más de 3 periódicos y revistas. ¿Creen que cada día, o cada més, puedo leer todo el contenido que allí se publica? No. Sólo lo que la relevancia o el tiempo me permiten. En twitter, igual. Hay que asumirlo
  • tanto el número de followers como el de followings dependerá del objetivo que uno tenga en twitter. La comunidad que se ha construido entorno a mi cuenta, le intento aportar tanto información relevante como el grado de relación que buenamente me es posible. Asimismo, el retorno que tengo es como acceder a una –para mi– valiosa biblioteca relacional de recursos, tematizados por personalidades, con un ingrediente único para cada uno: su identidad y humanidad, que permiten el acceso y la experiencia punto a punto
  • aquí una confesión: aunque me considero, con toda modestia, un consumidor minimamente avanzado de los productos que nos ofrece hoy internet, continuo manteniendo un romanticismo tradicional, asumiendo –evidentemente– unos costes, en algunos hábitos como: (1) la lectura de posts via visita física en el blog del blogger (sí que lo combino, de vez en cuando, con una lectura rápida de titulares vía GReader) para impregnarme de la personalidad de la persona que escribe al otro lado. Y también, (2) la lectura de tweets via visita en su canal twitter propio, leyendo el stream de su actividad.

Me niego a que el progreso tecnológico juegue en mi contra (o al menos lo que considero que va en contra a los intereses más humanos, y que me ayudan a encontrar pequeños momentos de sintonía con alguien, a través de su identidad digital, diseño, imágenes o rasgos personales).

Con esto, sólo me gustaría aportar una tonalidad más a este interesante e inagotable debate sobre si el tamaño importa. Mi conclusión es que cada cual a su gusto y a sus hábitos, porque no nos engañemos: por más que intentemos teorizar si es mejor tener más o tener menos follows, nadie tendrá razón más que la suya propia, ya que cada uno puede apostar por una estrategia/política distinta en cómo y de qué manera aumenta sus cuentas follow.

Sí que podríamos sacar 3 patrones básicos (habría más entrando en gradaciones) de conducta follow:
–    quien sigue más que quienes le siguen
–    quien le siguen más que los que sigue
–    quien intenta estabilizar entre seguidos y seguidores

La mía, intenta seguir la última, dada mi personalidad, fuertemente marcada por mi zodíaco: Libra. Y la verdad, con este camino, debo confesar que encuentro mi equilibrio 🙂

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Francesc Grau

Obrero de la comunicación 💬 emprendedor tecnológico 💡 y autor 📚 de 2 libros sobre cultura digital

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